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Historias tecnológicas fantásticas

Vamos a contaros algunas historias increíbles en la que la tecnología nos dejó divertidas anécdotas y que en ocasiones pusieron en jaque a empresas y sistemas de seguridad.

Esperamos que os divirtáis y empezamos como no puede no empezar una gran historia digna de los hermanos Grimm. Érase una vez….

Un pen drive perdido

En una ciudad tan grande y gris como Londres, en la zona de Queen’s Park, una persona se encontró un pen drive perdido. Estuvo aquella a punto de tirarlo a la papelera, pero algo le iluminó y una genial idea, acompañada quizás de curiosidad, de filosofía de eco de reciclaje o la necesidad de tener un pendrive, le empujó a decidir llevarlo a casa y buscar en su interior.

Cualquiera diría que solo encontraría algún trabajo aburrido de la escuela, o algunas fotos personales, quizá incluso alguna comprometida… pero no, era mucho mejor que todo eso lo que le esperaba.

Su sorpresa fue colosal, al descubrir que en aquel pendrive había 2,5 GB de datos con un montón de información sobre la seguridad del aeropuerto más importante del país. Toda esta información aparecía sin cifrar y sin protección, al alcance de cualquiera que tuviese un medio de lectura.

76 carpetas ni más ni menos, con todos los detalles y protocolos de seguridad para ministros, personalidades vip y hasta la familia real. Áreas restringidas y mapas sobre las cámaras de seguridad, los calendarios de turnos del cuerpo de seguridad.

Documentos sobre túneles que unen el aeropuerto con la línea ferroviaria de Heathrow Express, incluso imágenes y videos…

Después de esto, el aeropuerto tubo que tomar nuevas medidas de seguridad y cambiar sus protocolos.

Así que ya saben… si ven un pen drive en el suelo, sea donde sea que lo encuentren, no lo menos precien, por que 2Gigas pueden contar grandes historias y esconder secretos maravillosos.

Un conductor y su GPS

Close-up shot of a man driving a car in winter city. GPS device on the dashboard helps him to find the way

En una ciudad llamada Teruel un vehículo tripulado por un conductor que confiaba ciegamente en las instrucciones de su dispositivo GPS cayó escaleras abajo.

No se sabe muy bien, por que el dispositivo le envío a aquella trampa, ni como no pudo ver la gran escalinata, pero los vecinos coincidieron al decir que no era el primero, ni seguramente el último.

Lo que no queda claro, es por que el GPS envía a los conductores por una calle que siempre ha sido peatonal. Tampoco queda claro, por que los despistado conductores no corrigen su ruta cuando ven lo que claramente es una escalera.

Cuando el conductor se percató de su error, intento dar marcha atrás, pero ya solo pudo salir con la ayuda de una grúa que acudió a tan singular rescate.

Estos accidentes por culpa de la fe ciega en los GPS ocurren a lo largo de todo el globo terrestre. Algunos más divertidos, otros más trágicos. Lo que está claro es que el GPS vino para quedarse, pero como con todo en esta vida, se recomienda hacer un uso responsable.

Alexa y sus cosas

Un dispositivo inteligente, un asistente de voz, o un altavoz con vida. Nos ha dejado Alexa una gran cantidad de microrrelatos y os vamos a contar un par.

  1. La risa de bruja de Alexa.

Muchos usuarios de Alexa comunicaron un error terrorífico del asistente. Y es que sin aparente solicitud por parte de los propietarios de la activación o inicio de actividad, Alexa soltaba de manera arbitraría y en cualquier momento del día una risita, que provocaba incertidumbre y desconcierto en los usuarios.

2. Envío no solicitado

Una pareja de Oregon, que descubrió que Alexa grababa sus conversaciones y se las enviaba algunos de sus contactos.

Alertados por uno de ellos, y aunque incrédulos al principio decidieron ponerse en contacto con Amazon que les contó que era todo resultado de un mal entendido, ya que Alexa había realizado las instrucciones siguiendo los pasos que ella había interpretado como «Alexa», «enviar mensaje»… Amazon tranquilizó a las masas asegurando que trabajaban en que estos errores, aunque ya de por si poco probables, fueran aún menos.

Nos surge la pregunta de ¿hasta dónde podemos fiarnos de la IA?

Un maldito táctil

Una pareja que felizmente habían pasado la tarde de un sábado, se despidieron en la puerta de la casa de ella. Ya caída la noche, ella se introdujo en casa, y subió a lo que era su nueva habitación en el ático. Como aquella estancia estaba desprovista de interruptores en la entrada, tenía que caminar a oscuras hasta la cama… Decidida a no romperse la crisma ya en el inicio de la escalera encendió la linterna de su móvil.

Según subía las escaleras escuchó una voz lejana que la llamaba…. «Palooooomaaaa». Pensó en un momento que eran solo imaginaciones suyas y continuó bajo la oscuridad subiendo escaleras. De pronto volvió a escuchar «Paloomaaaa»… Ya el corazón le latía mil por hora… entonces se apresuró con los últimos escalones, y cada vez la voz sonaba más y más fuerte… Por fin, cuando llego al interruptor y pudo encender la luz de la estancia, y con el miedo hundido hasta los huesos miró el teléfono y al otro lado encontró a su novio gritando ¡¡¡¡PALOOOMMAAAAA!!!!

Llorando intentó explicarle a su novio que le había llamado sin querer y que todo iba relativamente bien. 😉

Cuidado con el táctil.

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